sábado, 15 de noviembre de 2014

Otras vidas posibles

Día 35: Yo he vivido muchas veces como una humana, hasta que me elevé, pero seguí viviendo en la Tierra, ahora como una ayudante celestial. Salvo a las personas que están a punto de morir cuando no deben, y aunque suene extraño, hay veces que me arrepiento de haber salvado a ciertas personas.

Amalia se encontraba triste, Pedro no tenía nada que ver, solamente ella se sentía triste. Volcó todos esos sentimientos en la bitácora, hasta que se sintió un poco aliviada y salió a caminar.
Amalia: (Pensando) ¿Yo fui igual de cruel que estos humanos? A veces me arrepiento de tener que dejar morir a ciertas personas solo por salvar a otras. Tengo que decírselo, hoy por fin le digo a Clara la verdad.
Amalia estaba tan concentrada, que no se dio cuenta que Clara estaba en frente de ella.
Amalia: Clara…yo… tengo algo que decirte.
Clara: ¿Qué es, Amalia? Te ves muy preocupada.
Amalia: Clara, es algo sobre tu pasado. Yo te conocí hace tiempo.
Clara: ¿A qué te refieres? ¿Amalia estás hablando de mi pasado como humana?
Amalia: Sí, yo te conocí cuando recién comenzaba salvar a la gente. Tú vivías en un pueblo junto a tu esposo y tus dos hijos. Un día tuvieron un accidente automovilístico, yo acudí a ustedes cuando estaban por morir, primero salvé a tu hija, pero tuvo daños irreversibles y perdió la vista. Luego, salvé a tu hijo, él no tuvo daños graves. Tú y tu esposo estaban por morir, solo tenía tiempo de salvar a uno, tú decidiste que fuera él, yo lo salvé pero moriste pocos instantes después. Antes de morir tú habías dicho “Está ya no es mi vida”.
Clara: ¿Me estás diciendo que yo morí para salvar a mi esposo? ¿Mis hijos siguen vivos?
Amalia: Tus hijos, o los hijos de tu vida pasada, siguen vivos. Y son… son…
Clara: ¿Quiénes son, Amalia? Espera, tú me dijiste que mi hija quedó ciega, eso quiere decir que… mis hijos son… Leo y Paz.
Amalia: Sí. Parte de ti sigue viva en ellos.
Clara: Entonces la historia de que Justo los perseguía es falsa ¿No?
Amalia: No, la historia es real. Cuando Justo se enteró que ellos tenían dones, los persiguió hasta perderlos.
Clara: Leo… Paz…mis… hijos…
Esa misma tarde, Venecia reunió a todos porque estaban descuidando a las misiones.
Venecia: Sol, Luna, ¿Saben que está haciendo Dalila? ¡No! La han estado descuidando por estar preocupándose por Ana.
Sol: Pero, parte de la misión involucra a Ana…
Venecia: ¡No importa! Son dos, pueden ocuparse de cosas por separado, no es necesario que estén todo el día juntas ¿Está claro?
Luna y Sol: Si, Venecia. – Dijeron apenadas las gemelas.
Venecia: Clara, ¿Qué ocurre con Matías? ¿Hizo avances? ¡No! Esta misión se está echando a perder, y todo porque no pueden cumplir un sencillo objetivo.
Clara: Yo… tienes razón.
Venecia: Claro que tengo razón. Amalia, Pedro está cada día más vulnerable y no ha conseguido un solo amigo.
Amalia: Yo soy su amiga…
Venecia: ¿Y de qué sirve? Tú, como todos nosotros vamos a irnos algún día, y Pedro no tendrá amigos, lo que lo llevará a foja cero. Flor ¿María se está curando o algo? ¡No! Además, está cada día más déspota y destructiva.
Flor: No, está mejorando…
Venecia: No seas tan arrogante, Flor. ¿Y Adrián, Mistral?
Mistral: Él… él… no hizo avances.
Venecia: Como lo sospechaba. Todos están muy lejos de cumplir sus misiones, y si seguimos a este ritmo, la humanidad va a ser destruida.
Sol: ¡Basta, Venecia! Nos críticas a todos, pero ¿Vos, hiciste algo para ayudarnos?
Luna: Es verdad, no haces lo que debe hacer un líder.
Clara: Y mucho menos nos das consejos o algo útil.
Amalia: Si nosotros estamos mal, tú estás peor.
Flor: Nunca nos preguntas si estamos mal o si necesitamos ayuda.
Mistral: Y jamás nos guías.
Venecia: ¿Qué es esto? ¿Una rebelión? ¿Una escena de protesta? Somos lo suficientemente superiores como para discutir bajezas. Ahora, retírense y piensen lo que les he dicho.
Sol: ¡No, Venecia! Esta vez nosotros nos hartamos, nosotros queremos dar las órdenes.  
Venecia: ¿Quieren tomar las decisiones? ¡Está bien! ¡Yo renuncio! Ustedes ahora se van a hacer cargo de todo ¡Pero de todo!
Venecia se marchó, esa quizás fue la última vez que pudieron verla.
Al día siguiente, Amalia era la única que se veía afligida por la despedida de Venecia. Ella se encontraba enfrente de la casa de Pedro, decidida en hacer lo que Venecia había dicho antes de irse “¿Y de qué sirve? Tú, como todos nosotros vamos a irnos algún día, y Pedro no tendrá amigos, lo que lo llevará a foja cero”. Evitar que caiga en foja cero era su objetivo. Ella llamó a la puerta y Pedro abrió.
Pedro: ¿Qué haces vos acá?
Amalia: Pedro, alguien me dijo que por más que fuera tu amiga no iba a servir, y tiene razón.
Pedro: ¿Qué estás diciendo? ¡Ves, ya me abandonas! ¡Sos igual que todos!
Amalia: No, Pedro. Al contrario, yo te voy ayudar a encontrar amigos.
Pedro: ¿En… serio?  - Dijo casi al borde de las lágrimas -  Yo nunca tuve alguien que me quisiera, vos… vos… sos única. Gracias, Am… amiga.
Sin darse cuenta, Amalia había cumplido su primer objetivo, que Pedro tuviera aunque sea un amigo. Alguien que lo quiera, que lo proteja, pero sobre todo, alguien que lo ayude.

Los humanos no son crueles porque quieren, sino porque antes alguien fue cruel con ellos. Comprendí que nosotros debemos romper esa cadena, y que en vez de crueldad, odio y dolor, transmitan amor, felicidad y alegría. Ellos no pueden hacerlo solos, porque todos están perdidos en una oscuridad profunda, todos son náufragos en sus propias islas, todos están aislados. Por eso nosotros debemos iluminarlos, rescatarlos y amarlos.

Desde la despedida abrupta de Venecia, todos habían seguido inconscientemente los consejos que le había dado ella.
Sol se ocupó de vigilar a Dalila, acompañarla y cuidarla. Mientras que Luna, se ocupó de resolver los problemas que enfocaban a Ana.
Clara había hecho grandes avances con Matt. Lo enamoró, se le resistió, estuvo a punto de entregarse al amor de él, pero como su misión era enamorarlo, lo terminó rechazando. Tal cosa hizo que Matt pensara estrategias para seducirla.
Amalia había intentado que Pedro establezca vínculos con otros jóvenes, objetivo que casi estaba cumpliendo.
Flor había convencido a María que debía comer, que lo que ella tenía era una enfermedad. María logró admitirlo, expresarlo a otras personas, había dejado de ser un intento de imitación de Azul, para ser ella misma.
Adrián aceptó la propuesta de Mistral de mudarse con Flor y él. Estaban construyendo una amistad, un lazo que Adrián jamás había experimentado. Sentía, por fin, que había esperanza de tener otra vida.
Pero, como las misiones estaban transformándose, también lo hacían los Saynas. Ana tenía un plan infalible, que muy sencillamente podría volver oscura a Dalila.
Joaquín, el padre de Matt, había armado una trampa perfecta, y Clara había caído en ella. Su plan era que Clara enamoré a Matt, y luego demostrarle a él que el Amor es para débiles, idiotas, y que en verdad no existe.
Susana y Esteban, los padres de Pedro, iban a esperar el momento justo para atacar. Ese momento sería cuando el amigo de su hijo, que solo será un cómplice de ellos, lo abandoné y Pedro esté más vulnerable.
Noelia, la madre de María le hará creer que ella es gorda, que en realidad ella no tiene anorexia y bulimia, sino que tiene obesidad. La llevará hasta el extremo, hasta hartarla y convencerla de esa falsa realidad.
Juan, el amigo de Adrián, lo incitaría a delinquir. Prometiéndole una vida “acomodada y fácil”, algo que seguro lo tentaría.

Todas las misiones lograron un cambio, pero como todos los anteriores, es un cambio frágil que se puede romper en cualquier momento. Venecia nos dio grandes consejos antes de marcharse, consejos que todos estamos siguiendo, aunque yo sola me he dado cuenta de eso. Además, he notado cambios raros en los supuestos Saynas que nos indicó Paz. Ninguno está avanzado ni haciendo nada. Aunque, no debemos confiarnos, porque la oscuridad siempre está al acecho.

Venecia había logrado una jugada exitosa. Ella les hizo ver los retrocesos que tenían, con el solo hecho de llevarlos al hartazgo y así, sin que se dieran cuenta, harían lo que ella les pedía. Todo había salido tan perfecto que ni ellos, exceptuando Amalia, se dieron cuenta.
Pero, como “todo lo que sube tiene que bajar” las misiones fueron cayéndose una a una.
Dalila había sido expulsada de la escuela, por la broma que le había hecho a Pedro hace alrededor de cinco semanas. Eso la llenó de resentimiento, pero lo que menos esperó fue que Ana le revelará un oscuro secreto: Sus padres la abandonaron porque jamás la habían querido, solo la tuvieron porque Trisia no quería complicaciones. Esa noticia resquebrajó, literalmente, el alma de Dalila. Poco a poco volvía a oscurecerse.
Joaquín irrumpió en una charla entre Clara y Matt. Cuando ella se fue para dejarlos solos, él le hablo sobre lo estúpido que te vuelve el amor, y que si se llegaba a enterar que estaba enamorado, debía afrontar las consecuencias.
Julián, el cómplice de Susana y Esteban, jugó con las ilusiones de tener un amigo de Pedro, y luego lo abandonó cruelmente, sin antes decirle un montón de insultos. Pedro cayó en una profunda depresión, y creyó que sus padres iban a contenerlo, pero solo recibió insultos muchos más dolorosos que los que le había dicho Julián.
Noelia degradó a su hija lo más posible, diciéndole cosas sobre su supuesto sobrepeso. María terminó creyendo esa realidad, que no era más que una simple fantasía.
Adrián, como lo había esperado Juan, lo tentó la propuesta de la vida fácil. Nuevamente, había caído en el abismo, del que tanto le costó sacarlo Mistral.


Todos habían vuelto a caer en el abismo, en la oscuridad, en foja cero. Pero por más que hayan vuelto a ese lugar, todos ya habían vivido la experiencia de nuevas vidas, de realidades diferentes, tener en sus propias manos la posibilidad de otras vidas posibles.

No hay comentarios:

Publicar un comentario