Día 35: Yo he vivido muchas veces como una
humana, hasta que me elevé, pero seguí viviendo en la Tierra, ahora como una
ayudante celestial. Salvo a las personas que están a punto de morir cuando no
deben, y aunque suene extraño, hay veces que me arrepiento de haber salvado a
ciertas personas.
Amalia se encontraba triste, Pedro no tenía nada que ver,
solamente ella se sentía triste. Volcó todos esos sentimientos en la bitácora,
hasta que se sintió un poco aliviada y salió a caminar.
Amalia:
(Pensando) ¿Yo fui igual de cruel que estos humanos?
A veces me arrepiento de tener que dejar morir a ciertas personas solo por
salvar a otras. Tengo que decírselo, hoy por fin le digo a Clara la verdad.
Amalia estaba tan concentrada, que no se dio cuenta que
Clara estaba en frente de ella.
Amalia:
Clara…yo… tengo algo que decirte.
Clara:
¿Qué es, Amalia? Te ves muy preocupada.
Amalia:
Clara, es algo sobre tu pasado. Yo te conocí hace
tiempo.
Clara:
¿A qué te refieres? ¿Amalia estás hablando de mi
pasado como humana?
Amalia:
Sí, yo te conocí cuando recién comenzaba salvar a la
gente. Tú vivías en un pueblo junto a tu esposo y tus dos hijos. Un día
tuvieron un accidente automovilístico, yo acudí a ustedes cuando estaban por
morir, primero salvé a tu hija, pero tuvo daños irreversibles y perdió la
vista. Luego, salvé a tu hijo, él no tuvo daños graves. Tú y tu esposo estaban
por morir, solo tenía tiempo de salvar a uno, tú decidiste que fuera él, yo lo
salvé pero moriste pocos instantes después. Antes de morir tú habías dicho
“Está ya no es mi vida”.
Clara:
¿Me estás diciendo que yo morí para salvar a mi
esposo? ¿Mis hijos siguen vivos?
Amalia:
Tus hijos, o los hijos de tu vida pasada, siguen
vivos. Y son… son…
Clara:
¿Quiénes son, Amalia? Espera, tú me dijiste que mi
hija quedó ciega, eso quiere decir que… mis hijos son… Leo y Paz.
Amalia:
Sí. Parte de ti sigue viva en ellos.
Clara:
Entonces la historia de que Justo los perseguía es falsa ¿No?
Amalia:
No, la historia es real. Cuando Justo se enteró que
ellos tenían dones, los persiguió hasta perderlos.
Clara:
Leo… Paz…mis… hijos…
Esa misma tarde, Venecia reunió a todos porque estaban
descuidando a las misiones.
Venecia:
Sol, Luna, ¿Saben que está haciendo Dalila? ¡No! La
han estado descuidando por estar preocupándose por Ana.
Sol:
Pero, parte de la misión involucra a Ana…
Venecia:
¡No importa! Son dos, pueden ocuparse de cosas por
separado, no es necesario que estén todo el día juntas ¿Está claro?
Luna
y Sol: Si, Venecia. – Dijeron apenadas las
gemelas.
Venecia:
Clara, ¿Qué ocurre con Matías? ¿Hizo avances? ¡No!
Esta misión se está echando a perder, y todo porque no pueden cumplir un
sencillo objetivo.
Clara:
Yo… tienes razón.
Venecia:
Claro que tengo razón. Amalia, Pedro está cada día
más vulnerable y no ha conseguido un solo amigo.
Amalia:
Yo soy su amiga…
Venecia:
¿Y de qué sirve? Tú, como todos nosotros vamos a
irnos algún día, y Pedro no tendrá amigos, lo que lo llevará a foja cero. Flor
¿María se está curando o algo? ¡No! Además, está cada día más déspota y
destructiva.
Flor:
No, está mejorando…
Venecia:
No seas tan arrogante, Flor. ¿Y Adrián, Mistral?
Mistral:
Él… él… no hizo avances.
Venecia:
Como lo sospechaba. Todos están muy lejos de cumplir
sus misiones, y si seguimos a este ritmo, la humanidad va a ser destruida.
Sol:
¡Basta, Venecia! Nos críticas a todos, pero ¿Vos,
hiciste algo para ayudarnos?
Luna:
Es verdad, no haces lo que debe hacer un líder.
Clara:
Y mucho menos nos das consejos o algo útil.
Amalia:
Si nosotros estamos mal, tú estás peor.
Flor: Nunca
nos preguntas si estamos mal o si necesitamos ayuda.
Mistral:
Y jamás nos guías.
Venecia:
¿Qué es esto? ¿Una rebelión? ¿Una escena de
protesta? Somos lo suficientemente superiores como para discutir bajezas.
Ahora, retírense y piensen lo que les he dicho.
Sol:
¡No, Venecia! Esta vez nosotros nos hartamos,
nosotros queremos dar las órdenes.
Venecia:
¿Quieren tomar las decisiones? ¡Está bien! ¡Yo
renuncio! Ustedes ahora se van a hacer cargo de todo ¡Pero de todo!
Venecia se marchó, esa quizás fue la última vez que pudieron
verla.
Al día siguiente, Amalia era la única que se veía afligida
por la despedida de Venecia. Ella se encontraba enfrente de la casa de Pedro,
decidida en hacer lo que Venecia había dicho antes de irse “¿Y de qué sirve? Tú, como todos nosotros vamos a irnos algún día, y Pedro
no tendrá amigos, lo que lo llevará a foja cero”. Evitar que caiga en foja cero era su objetivo.
Ella llamó a la puerta y Pedro abrió.
Pedro: ¿Qué
haces vos acá?
Amalia:
Pedro, alguien me dijo que por más que fuera tu
amiga no iba a servir, y tiene razón.
Pedro:
¿Qué estás diciendo? ¡Ves, ya me abandonas! ¡Sos
igual que todos!
Amalia:
No, Pedro. Al contrario, yo te voy ayudar a
encontrar amigos.
Pedro:
¿En… serio? -
Dijo casi al borde de las lágrimas - Yo nunca tuve
alguien que me quisiera, vos… vos… sos única. Gracias, Am… amiga.
Sin darse cuenta, Amalia había cumplido su primer objetivo,
que Pedro tuviera aunque sea un amigo. Alguien que lo quiera, que lo proteja,
pero sobre todo, alguien que lo ayude.
Los humanos no son crueles porque quieren, sino
porque antes alguien fue cruel con ellos. Comprendí que nosotros debemos romper
esa cadena, y que en vez de crueldad, odio y dolor, transmitan amor, felicidad
y alegría. Ellos no pueden hacerlo solos, porque todos están perdidos en una
oscuridad profunda, todos son náufragos en sus propias islas, todos están
aislados. Por eso nosotros debemos iluminarlos, rescatarlos y amarlos.
Desde la despedida abrupta de Venecia, todos habían seguido
inconscientemente los consejos que le había dado ella.
Sol se ocupó de vigilar a Dalila, acompañarla y cuidarla.
Mientras que Luna, se ocupó de resolver los problemas que enfocaban a Ana.
Clara había hecho grandes avances con Matt. Lo enamoró, se
le resistió, estuvo a punto de entregarse al amor de él, pero como su misión
era enamorarlo, lo terminó rechazando. Tal cosa hizo que Matt pensara
estrategias para seducirla.
Amalia había intentado que Pedro establezca vínculos con
otros jóvenes, objetivo que casi estaba cumpliendo.
Flor había convencido a María que debía comer, que lo que
ella tenía era una enfermedad. María logró admitirlo, expresarlo a otras
personas, había dejado de ser un intento de imitación de Azul, para ser ella
misma.
Adrián aceptó la propuesta de Mistral de mudarse con Flor y
él. Estaban construyendo una amistad, un lazo que Adrián jamás había
experimentado. Sentía, por fin, que había esperanza de tener otra vida.
Pero, como las misiones estaban transformándose, también lo
hacían los Saynas. Ana tenía un plan infalible, que muy sencillamente podría
volver oscura a Dalila.
Joaquín, el padre de Matt, había armado una trampa perfecta,
y Clara había caído en ella. Su plan era que Clara enamoré a Matt, y luego
demostrarle a él que el Amor es para débiles, idiotas, y que en verdad no
existe.
Susana y Esteban, los padres de Pedro, iban a esperar el
momento justo para atacar. Ese momento sería cuando el amigo de su hijo, que
solo será un cómplice de ellos, lo abandoné y Pedro esté más vulnerable.
Noelia, la madre de María le hará creer que ella es gorda,
que en realidad ella no tiene anorexia y bulimia, sino que tiene obesidad. La
llevará hasta el extremo, hasta hartarla y convencerla de esa falsa realidad.
Juan, el amigo de Adrián, lo incitaría a delinquir.
Prometiéndole una vida “acomodada y fácil”, algo que seguro lo tentaría.
Todas las misiones lograron un cambio, pero
como todos los anteriores, es un cambio frágil que se puede romper en cualquier
momento. Venecia nos dio grandes consejos antes de marcharse, consejos que
todos estamos siguiendo, aunque yo sola me he dado cuenta de eso. Además, he
notado cambios raros en los supuestos Saynas que nos indicó Paz. Ninguno está
avanzado ni haciendo nada. Aunque, no debemos confiarnos, porque la oscuridad
siempre está al acecho.
Venecia había logrado una jugada exitosa. Ella les hizo ver
los retrocesos que tenían, con el solo hecho de llevarlos al hartazgo y así,
sin que se dieran cuenta, harían lo que ella les pedía. Todo había salido tan
perfecto que ni ellos, exceptuando Amalia, se dieron cuenta.
Pero, como “todo lo que sube tiene que bajar” las misiones
fueron cayéndose una a una.
Dalila había sido expulsada de la escuela, por la broma que
le había hecho a Pedro hace alrededor de cinco semanas. Eso la llenó de
resentimiento, pero lo que menos esperó fue que Ana le revelará un oscuro
secreto: Sus padres la abandonaron porque jamás la habían querido, solo la
tuvieron porque Trisia no quería complicaciones. Esa noticia resquebrajó,
literalmente, el alma de Dalila. Poco a poco volvía a oscurecerse.
Joaquín irrumpió en una charla entre Clara y Matt. Cuando
ella se fue para dejarlos solos, él le hablo sobre lo estúpido que te vuelve el
amor, y que si se llegaba a enterar que estaba enamorado, debía afrontar las
consecuencias.
Julián, el cómplice de Susana y Esteban, jugó con las
ilusiones de tener un amigo de Pedro, y luego lo abandonó cruelmente, sin antes
decirle un montón de insultos. Pedro cayó en una profunda depresión, y creyó
que sus padres iban a contenerlo, pero solo recibió insultos muchos más
dolorosos que los que le había dicho Julián.
Noelia degradó a su hija lo más posible, diciéndole cosas
sobre su supuesto sobrepeso. María terminó creyendo esa realidad, que no era
más que una simple fantasía.
Adrián, como lo había esperado Juan, lo tentó la propuesta
de la vida fácil. Nuevamente, había caído en el abismo, del que tanto le costó
sacarlo Mistral.
Todos habían vuelto a caer en el abismo, en la
oscuridad, en foja cero. Pero por más que hayan vuelto a ese lugar, todos ya
habían vivido la experiencia de nuevas vidas, de realidades diferentes, tener
en sus propias manos la posibilidad de otras vidas posibles.
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