Día 28: ¿Qué es el Amor? Se preguntan algunos
humanos, Matías no es uno de ellos. Él cree tener Amor, cuando en realidad está
más vacío que nunca. Por eso he llegado yo que soy Amor y doy Amor, a
demostrarle que puede ser feliz sin utilizar a los demás, que el Amor es capaz
de sanar heridas, de crear nuevas personas, pero principalmente, el Amor es
capaz de separar la Luz de la Oscuridad.
Clara estaba escribiendo su bitácora, cuando percibió algo.
Esa sensación era escalofriante, era como si alguien la estuviera observando
desde algún lugar en el que ella no podía verlo. Y aunque fuera casi imposible,
no se equivocaba. En la sala de reuniones, había un hombre de 59 años, era
idéntico a Joaquín, el padre de Matt, pero había algo diferente en su interior,
era más oscuro, más sombrío. Era extraño que Clara no lo viera, pero ese hombre
sabía muy bien porque no podía observarlo: Clara se estaba acostumbrando a la
percepción humana, y como los humanos tienen un nivel de percepción menor, no
lograba verlo.
En cuanto Venecia llegó, Clara le informó sobre lo ocurrido,
pero al parecer esa presencia ya no se encontraba ahí.
Mientras tanto en la torre, el hombre idéntico a Joaquín
llegaba y se presentaba ante un hombre de una apariencia maléfica, tendría
alrededor de 45 años, y al parecer su nombre era Luis, porque en cuanto hubo
saludado a este hombre, Joaquín pronunció ese nombre.
Joaquín:
Luis, mi señor, he estado vigilando los movimientos
de Clara, pero aún seguía escribiendo la bitácora.
Luis:
Debes acceder a esa bitácora, saber que sucede con
las llamadas “misiones” y traerlas a nuestro lado.
Joaquín:
Mi señor, he intentado corromper nuevamente a
Matías, pero Clara ha hecho progresos y lo ha estabilizado hacia el lado de la
Luz.
Luis:
¿Crees que eso me importa? ¡Oscurécelo! ¡Si hay
barreras, rómpelas! ¡Si ella no te deja avanzar, haz que ella retroceda! ¡Pero
si no corrompes el alma de Matías y la vuelves completamente oscura, sabes el
futuro que te espera!
Joaquín:
Si… mi señor, lo… lo haré.
En cuanto Luis gritó, Joaquín se acobardó como nunca antes.
Paz se encontró con Venecia, y ella tuvo que darle malas
noticias.
Paz:
Venecia, he notado que las misiones tiene “Saynas”
cerca de ellos.
Venecia:
¿Qué son los “Saynas”?
Paz:
La oscuridad se divide en tres tipos de poderes: Los
“Morks”, luego siguen los “Nefros”, y los más peligrosos son los “Saynas”.
Venecia:
Yo conocía los morks y los nefros, pero jamás había
escuchado de los Saynas.
Paz:
Son seres oscuros y despreciables, se pegan a la
gente y al no tener forma definida, copian la apariencia de las víctimas. Son
tan poderosos que no necesitan un cuerpo para sobrevivir, con solo copiar su
forma es suficiente.
Venecia:
Eso quiere decir que hemos estado peleando con
fuerzas oscuras sin darnos cuenta.
Paz:
Sí, y aunque no te hayas dado cuenta, todas las
misiones tienen un Sayna cerca.
Venecia:
Es imposible que nosotros no nos hayamos dado
cuenta.
Paz:
Es posible, por ejemplo, Ana poseía un Sayna, pero
Sol y Luna lo empujaron hacia afuera cuando le demostraron amor. Lo mismo pasó
con Joaquín; Susana y Esteban, los padres de Pedro; Noelia, la madre de María;
y Juan, el amigo de Adrián.
Venecia:
¿Y cómo es posible que no lo hayamos visto?
Paz: Tengo
una teoría: Todos ustedes, al pasar mucho tiempo con las misiones, se acoplan a
su nivel de percepción, y no logran percibir lo que comúnmente deberían percibir.
Venecia:
Estoy siendo atacada por muchas preguntas. Dime,
¿Por qué han retrocedido? ¿Cuántos son? ¿Cómo haremos para defendernos? Soy la
jefa y fui tan ciega de no observar algo importante, todo por preocuparme
demasiado en los humanos.
Paz:
No, Venecia, esta misión es de todos y cada uno de
nosotros. Tú puedes ser la jefa, pero todos formamos parte de un grupo. Yo
puedo tratar de responder algunas de tus preguntas.
Utilizaré el ejemplo de Fermín: Ellos son las piezas
negras y ustedes las blancas en un gran juego de ajedrez. Ustedes movieron
cuando vinieron junto a Inti, Ámbar, Devi y los demás. Luego fue su turno y
ellos prefirieron atacar por otro lado, eligieron como víctimas a personas que
ustedes no conocían, y lograron oscurecerlos. Es por eso que la Fuerza Femenina
los llamó, y ustedes respondieron a ese ataque con Amor, con tanto Amor como
para hacerlos retroceder. Ellos no tuvieron otra opción que volver a su lugar
de origen. No es casualidad que esa torre emergiera cuando ustedes vinieron.
Venecia:
¿A qué te refieres?
Paz:
A que esa torre es el centro de concentración de los
Saynas. Ellos reúnen fuerzas, planean movimientos y los efectúan desde ese
centro. Tú recién me has preguntado cómo harán para defenderse, y es fácil:
Respondan con Amor, mucho Amor. Ellos son dolor, son heridas, y el dolor y las
heridas se curan con Amor.
Nuestras misiones no saben de qué se trata el
Amor, ni saben que se siente disfrutarlo. Desde que estuvieron en este mundo,
vivieron el dolor en carne propia. De una u otra forma estuvieron del lado de
la Oscuridad, pero cuando llegamos les dimos esperanza, y fue como un faro en
medio de esa oscuridad, un faro que indicaba hacia donde estaba la Luz.
Luis ordenó inmediatamente que todos los Saynas se reunieran
en la torre, que él llamaba “Bat Tower”.
Luis:
¡Todos han fracasado en la misión!
Ana:
Pero, la misión aún no ha term… - Se
animó a decir Ana, pero fue interrumpida.
Luis:
¡Claro que ha terminado! ¡Y no he pedido tu opinión!
¿Sabes cómo está Dalila? Está siendo curada. Sol y Luna han hecho progresos en
ella, pero tú, no has podido derrotar a dos mocosas débiles.
Uno a uno les fue diciéndole lo mal que les iba con sus
humanos asignados. De pronto, Ana se levantó y reclamó.
Ana:
Luis, tú nos dices lo mal que nos va, pero sin
embargo tus hijos están del lado de la Luz.
Luis:
¡Te callas! ¡No se te ocurra nombrar de nuevo a Leo
y Paz! ¡Ellos son tema prohibido para ustedes! ¡Ahora váyanse y ocúpense de
esos humanos! Y no vuelvan, a menos que estén de nuestro lado.
Mientras tanto, Pedro se encontraba en su cuarto.
Pedro:
(Pensando) Aún no dejó de pensar en esa chica,
¿Existirá o será parte de mi imaginación?
Amalia:
Soy real, Pedro.
Pedro se quedó helado cuando escuchó la voz, y aún más
cuando vio a esa chica, a la chica que lo había salvado.
Amalia:
Pedro, por favor, esta vez no te desesperes. Soy
real y soy mucho más que una joven, pero déjame explicártelo.
Pedro:
Yo… yo… yo estuve investigando sobre ti. Sé muchas
cosas. Pero tengo una pregunta, ¿Por qué me salvaste? Mi vida es
insignificante.
Amalia:
No, Pedro, tú eres único. No tienes que pensar en lo
malo que te han hecho, sino lo bueno que te has hecho tú, ya que la única
mirada que te debe importar es la del Amor.
Pedro:
Lo dices como si fuera fácil que te ignoren tus
padres, que todos en la escuela se burlen de vos, pero no es fácil. Mi vida es
un infierno, nadie me quiere, ni se preocupa por mí.
Amalia:
Sabes, yo conozco a alguien que es muy parecido a
ti, y hoy es una persona cruel y llena de odio. Yo no quiero que te conviertas
en eso, yo quiero que tú seas un alma pura. Yo sé que no es fácil que todos te
rechacen, por eso estoy acá, para ayudarte, para ser tu amiga, para ser tu
aliada.
Pedro:
¿Vos crees que me voy a comer el cuento de que
queres ser mi amiga? ¡Todos me odian! En algún momento, vos te vas a ir y voy a
volver a quedarme solo. Pero a vos no te va a importar, porque todos me usan y
después se olvidan de mí ¡No soy nada!
Amalia:
No, Pedro, te aseguro que yo no me voy a ir y no te
voy a dejar solo. Yo quiero ser tu amiga, quiero que tengas Amor.
Amalia hizo uso de su don nuevamente, y apoyó su mano en el
pecho de Pedro. Él sintió como si su cuerpo se reconfortará, como si su propia
alma se renovara.
Nosotros, los seres de luz, usamos el Amor para
curar las heridas que la Oscuridad deja. Algunas heridas son más grandes y
difíciles de curar que otras, como las heridas de las misiones, que son un
claro ejemplo de dolor. Pero en todos los casos, el dolor siempre sucumbe ante
el Amor, porque el Amor es alegría, es salvación, es Luz, y la Luz siempre
ilumina todo, hasta lo más oscuro y sombrío.
Luis se encontraba solo en la “Bat Tower”, observando una
fotografía de una familia. En ella, había una mujer bella, tenía el pelo
castaño, sus ojos eran verdes como las hojas en primavera, pero había algo en
ella que la hacía más angelical.
Luis:
¿Por qué me hice esto? Yo debía cuidarlos, tú me
dijiste que los amara, pero no pude ¡Soy un inútil!
Enfurecido, Luis arrojó la fotografía contra el
piso, y en el reverso de la misma se podía observar “Leo, Paz, Clara y yo. Año
2000”. Todos estaban en el patio de una casa hermosamente decorada con todo
tipo de antigüedades.
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