miércoles, 12 de noviembre de 2014

Luz y Oscuridad

Día 28: ¿Qué es el Amor? Se preguntan algunos humanos, Matías no es uno de ellos. Él cree tener Amor, cuando en realidad está más vacío que nunca. Por eso he llegado yo que soy Amor y doy Amor, a demostrarle que puede ser feliz sin utilizar a los demás, que el Amor es capaz de sanar heridas, de crear nuevas personas, pero principalmente, el Amor es capaz de separar la Luz de la Oscuridad.

Clara estaba escribiendo su bitácora, cuando percibió algo. Esa sensación era escalofriante, era como si alguien la estuviera observando desde algún lugar en el que ella no podía verlo. Y aunque fuera casi imposible, no se equivocaba. En la sala de reuniones, había un hombre de 59 años, era idéntico a Joaquín, el padre de Matt, pero había algo diferente en su interior, era más oscuro, más sombrío. Era extraño que Clara no lo viera, pero ese hombre sabía muy bien porque no podía observarlo: Clara se estaba acostumbrando a la percepción humana, y como los humanos tienen un nivel de percepción menor, no lograba verlo.
En cuanto Venecia llegó, Clara le informó sobre lo ocurrido, pero al parecer esa presencia ya no se encontraba ahí.
Mientras tanto en la torre, el hombre idéntico a Joaquín llegaba y se presentaba ante un hombre de una apariencia maléfica, tendría alrededor de 45 años, y al parecer su nombre era Luis, porque en cuanto hubo saludado a este hombre, Joaquín pronunció ese nombre.
Joaquín: Luis, mi señor, he estado vigilando los movimientos de Clara, pero aún seguía escribiendo la bitácora.
Luis: Debes acceder a esa bitácora, saber que sucede con las llamadas “misiones” y traerlas a nuestro lado.
Joaquín: Mi señor, he intentado corromper nuevamente a Matías, pero Clara ha hecho progresos y lo ha estabilizado hacia el lado de la Luz.
Luis: ¿Crees que eso me importa? ¡Oscurécelo! ¡Si hay barreras, rómpelas! ¡Si ella no te deja avanzar, haz que ella retroceda! ¡Pero si no corrompes el alma de Matías y la vuelves completamente oscura, sabes el futuro que te espera!
Joaquín: Si… mi señor, lo… lo haré.
En cuanto Luis gritó, Joaquín se acobardó como nunca antes.
Paz se encontró con Venecia, y ella tuvo que darle malas noticias.
Paz: Venecia, he notado que las misiones tiene “Saynas” cerca de ellos.
Venecia: ¿Qué son los “Saynas”?
Paz: La oscuridad se divide en tres tipos de poderes: Los “Morks”, luego siguen los “Nefros”, y los más peligrosos son los “Saynas”.
Venecia: Yo conocía los morks y los nefros, pero jamás había escuchado de los Saynas.
Paz: Son seres oscuros y despreciables, se pegan a la gente y al no tener forma definida, copian la apariencia de las víctimas. Son tan poderosos que no necesitan un cuerpo para sobrevivir, con solo copiar su forma es suficiente.
Venecia: Eso quiere decir que hemos estado peleando con fuerzas oscuras sin darnos cuenta.
Paz: Sí, y aunque no te hayas dado cuenta, todas las misiones tienen un Sayna cerca.
Venecia: Es imposible que nosotros no nos hayamos dado cuenta.
Paz: Es posible, por ejemplo, Ana poseía un Sayna, pero Sol y Luna lo empujaron hacia afuera cuando le demostraron amor. Lo mismo pasó con Joaquín; Susana y Esteban, los padres de Pedro; Noelia, la madre de María; y Juan, el amigo de Adrián.
Venecia: ¿Y cómo es posible que no lo hayamos visto?
Paz: Tengo una teoría: Todos ustedes, al pasar mucho tiempo con las misiones, se acoplan a su nivel de percepción, y no logran percibir lo que comúnmente deberían percibir.
Venecia: Estoy siendo atacada por muchas preguntas. Dime, ¿Por qué han retrocedido? ¿Cuántos son? ¿Cómo haremos para defendernos? Soy la jefa y fui tan ciega de no observar algo importante, todo por preocuparme demasiado en los humanos.
Paz: No, Venecia, esta misión es de todos y cada uno de nosotros. Tú puedes ser la jefa, pero todos formamos parte de un grupo. Yo puedo tratar de responder algunas de tus preguntas.
Utilizaré el ejemplo de Fermín: Ellos son las piezas negras y ustedes las blancas en un gran juego de ajedrez. Ustedes movieron cuando vinieron junto a Inti, Ámbar, Devi y los demás. Luego fue su turno y ellos prefirieron atacar por otro lado, eligieron como víctimas a personas que ustedes no conocían, y lograron oscurecerlos. Es por eso que la Fuerza Femenina los llamó, y ustedes respondieron a ese ataque con Amor, con tanto Amor como para hacerlos retroceder. Ellos no tuvieron otra opción que volver a su lugar de origen. No es casualidad que esa torre emergiera cuando ustedes vinieron.
Venecia: ¿A qué te refieres?
Paz: A que esa torre es el centro de concentración de los Saynas. Ellos reúnen fuerzas, planean movimientos y los efectúan desde ese centro. Tú recién me has preguntado cómo harán para defenderse, y es fácil: Respondan con Amor, mucho Amor. Ellos son dolor, son heridas, y el dolor y las heridas se curan con Amor.

Nuestras misiones no saben de qué se trata el Amor, ni saben que se siente disfrutarlo. Desde que estuvieron en este mundo, vivieron el dolor en carne propia. De una u otra forma estuvieron del lado de la Oscuridad, pero cuando llegamos les dimos esperanza, y fue como un faro en medio de esa oscuridad, un faro que indicaba hacia donde estaba la Luz.

Luis ordenó inmediatamente que todos los Saynas se reunieran en la torre, que él llamaba “Bat Tower”.
Luis: ¡Todos han fracasado en la misión!
Ana: Pero, la misión aún no ha term… - Se animó a decir Ana, pero fue interrumpida.
Luis: ¡Claro que ha terminado! ¡Y no he pedido tu opinión! ¿Sabes cómo está Dalila? Está siendo curada. Sol y Luna han hecho progresos en ella, pero tú, no has podido derrotar a dos mocosas débiles.
Uno a uno les fue diciéndole lo mal que les iba con sus humanos asignados. De pronto, Ana se levantó y reclamó.
Ana: Luis, tú nos dices lo mal que nos va, pero sin embargo tus hijos están del lado de la Luz.
Luis: ¡Te callas! ¡No se te ocurra nombrar de nuevo a Leo y Paz! ¡Ellos son tema prohibido para ustedes! ¡Ahora váyanse y ocúpense de esos humanos! Y no vuelvan, a menos que estén de nuestro lado.
Mientras tanto, Pedro se encontraba en su cuarto.
Pedro: (Pensando) Aún no dejó de pensar en esa chica, ¿Existirá o será parte de mi imaginación?
Amalia: Soy real, Pedro.
Pedro se quedó helado cuando escuchó la voz, y aún más cuando vio a esa chica, a la chica que lo había salvado.
Amalia: Pedro, por favor, esta vez no te desesperes. Soy real y soy mucho más que una joven, pero déjame explicártelo.
Pedro: Yo… yo… yo estuve investigando sobre ti. Sé muchas cosas. Pero tengo una pregunta, ¿Por qué me salvaste? Mi vida es insignificante.
Amalia: No, Pedro, tú eres único. No tienes que pensar en lo malo que te han hecho, sino lo bueno que te has hecho tú, ya que la única mirada que te debe importar es la del Amor.
Pedro: Lo dices como si fuera fácil que te ignoren tus padres, que todos en la escuela se burlen de vos, pero no es fácil. Mi vida es un infierno, nadie me quiere, ni se preocupa por mí.
Amalia: Sabes, yo conozco a alguien que es muy parecido a ti, y hoy es una persona cruel y llena de odio. Yo no quiero que te conviertas en eso, yo quiero que tú seas un alma pura. Yo sé que no es fácil que todos te rechacen, por eso estoy acá, para ayudarte, para ser tu amiga, para ser tu aliada.
Pedro: ¿Vos crees que me voy a comer el cuento de que queres ser mi amiga? ¡Todos me odian! En algún momento, vos te vas a ir y voy a volver a quedarme solo. Pero a vos no te va a importar, porque todos me usan y después se olvidan de mí ¡No soy nada!
Amalia: No, Pedro, te aseguro que yo no me voy a ir y no te voy a dejar solo. Yo quiero ser tu amiga, quiero que tengas Amor.
Amalia hizo uso de su don nuevamente, y apoyó su mano en el pecho de Pedro. Él sintió como si su cuerpo se reconfortará, como si su propia alma se renovara.

Nosotros, los seres de luz, usamos el Amor para curar las heridas que la Oscuridad deja. Algunas heridas son más grandes y difíciles de curar que otras, como las heridas de las misiones, que son un claro ejemplo de dolor. Pero en todos los casos, el dolor siempre sucumbe ante el Amor, porque el Amor es alegría, es salvación, es Luz, y la Luz siempre ilumina todo, hasta lo más oscuro y sombrío.

Luis se encontraba solo en la “Bat Tower”, observando una fotografía de una familia. En ella, había una mujer bella, tenía el pelo castaño, sus ojos eran verdes como las hojas en primavera, pero había algo en ella que la hacía más angelical.
Luis: ¿Por qué me hice esto? Yo debía cuidarlos, tú me dijiste que los amara, pero no pude ¡Soy un inútil!
Enfurecido, Luis arrojó la fotografía contra el piso, y en el reverso de la misma se podía observar “Leo, Paz, Clara y yo. Año 2000”. Todos estaban en el patio de una casa hermosamente decorada con todo tipo de antigüedades.

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