jueves, 30 de octubre de 2014

Pasado ¿Pisado?

Día 21: Las misiones están retrocediendo más rápido de lo que avanzaron. Todos, incluida Venecia, nos estamos preocupando, porque además de que han pasado tres semanas terrestres y hemos retrocedido mucho, hemos descubierto que un meteorito impactará en la Tierra en unos meses, lo cual podría significar el fin del mundo. Según los habitantes de Astronomy H, el meteorito caerá en doce semanas terrestres, coincidiendo el día de finalización de la misión. Tenemos sospechas de que es un mensaje de la Fuerza Masculina Celestial que nos advierte que no hay tiempo que perder.
Venecia reunió a todos, para exponer los avances y retrocesos de las misiones.
Venecia: Todos han tenido un pequeño avance en sus misiones, pero luego retrocedieron, por no saber cómo mantener ese avance. Es por eso que los he reunido, para que todos sepamos cómo resolver los problemas de las misiones. Empieza tú Clara.
Clara: Bien, Matías, o como me dijo que lo llame, Matt, tuvo un avance considerable, o eso creí.
Matt se encontraba en una de las estancias que poseía el  padre. Esa tarde había invitado a Clara para poder conquistarla.
Matt: ¿Y qué te parece?
Clara: ¿Crees que no me di cuenta que queres hacer?
Matt: ¿De qué hablas? Yo te invité para que podamos tener una tarde hermosa, así arreglamos nuestros problemas. No quiero que estés enojada conmigo, bonita.
Clara: Yo no voy a caer como todas las personas que manipulas, Matías.
Matt: Dos cosas: No me llames Matías, soy Matt. Y yo no quiero “manipularte”, como decís vos, no, yo quiero pedirte perdón por tratarte mal en la fábrica.
Clara: Matt, pero vos no sos así…
Clara no pudo decir nada, porque en ese momento Matt le dio un beso. Por alguna extraña razón, a Matt ese beso le pareció único, aunque él había besado a centenares de chicas, ese beso fue mágico e inigualable.
Clara: Matt, ¿Qué hiciste?
Matt: ¿Ves? Yo te dije que te iba a conquistar.
Clara: Si crees que con un beso vas a conquistarme, estás mal.
Matt: ¡Uh! Sos insoportable. Te invito a una estancia, te trato bien, te doy un beso y decís “Si crees que con un beso vas a conquistarme, estás mal” ¿Qué más tengo que hacer para que no te quejes?
Clara: Qué seas vos mismo, sin trucos ni estrategias.
Clara dejó a Matt con un poco de culpa, ya que dentro de ella algo le decía que debía quedarse con él, pero otra parte la obligaba a irse.
Venecia: Entonces, ¿Él te besó?
Clara: No fue un beso, porque él me lo dio sin que yo se lo pidiera. Aunque de todos modos, él quiso disculparse conmigo, pero fue todo parte de una estrategia para manipularme.
Venecia: ¿Estas segura que todo fue una estrategia?
Clara: No. Cuando me besó, fue como mágico. Era como si ya nos conociéramos ¿Me explico?
Venecia: Sí, y muy bien. Clara, vos y Matías son almas gemelas, como yo con Noah. Lo hablaremos luego de la reunión. En cuanto a la misión, debes tratar de evitarlo, es la única forma de poder avanzar. Sol, Luna, siguen ustedes.
Luna: Dalila está cada día más agresiva.
Sol: Eso se debe a que Ana la maltrata cada vez más. Intentamos alejarla de Dalila, pero es imposible.
Venecia: ¿No intentaron con saber por qué Ana maltrata a Dalila? Quizás ahí esté la solución.
Luna: Sí, hemos intentado, y hemos descubierto que Ana era como Pedro. Ella vivía en un pequeño pueblo, pero el padre tuvo una oportunidad de trabajo y se instalaron en la ciudad.
Sol: Cuando Ana fue transferida de escuela, sus compañeros la trataban de “rara” o “salvaje”, solo por venir de un pueblo de la provincia.
Luna: Ella les contó a sus padres, pero no hicieron nada. Además de ser rechazada en la escuela, Ana se sentía excluida en su propia casa, ya que los padres se interesaban en Trisia por sus buenas notas.
Sol: El amor de los padres para con Trisia fue creciendo tanto como caía el amor hacia Ana. Ella comenzó a llenarse de resentimiento hacia sus compañeros, sus padres, pero principalmente hacia su hermana.
Luna: Esto puede explicar porque Ana odia a Dalila, porque quizás ve en Dalila a su hermana, a la que, según ella, le robó todo.
Venecia: Investiguen a fondo el odio de Ana. Sigues tú, Flor.
Flor hubiese hablado, si no fuera porque se escucharon ruidos ensordecedores provenientes de afuera.
Amalia: ¿Qué es eso Venecia?
Venecia: No lo sé, vamos afuera por si esto se llega a derrumbar.
Todos salieron corriendo, y lograron ver una especie de torre que emergía a lo lejos. La torre tenía un color oscuro y solo los seres de luz podían apreciar una estela de energía negativa a su alrededor.

La mayoría de los humanos piensan que la oscuridad y el dolor puede sanar esos traumas del pasado, pero no se dan cuenta que esos traumas solo se curan con Amor y por Amor. Descubrimos junto a Luna, que Ana tiene heridas del pasado que aún siguen abiertas, lo mismo que le ocurre a Dalila, pero con la diferencia que Ana creó ella sola esas heridas. Ella comenzó abriendo esas heridas poco a poco, pero sus padres sin darse cuenta, la abrieron aún más. Ana nunca pudo curarse de sus traumas, e intentó adjudicarle su mal a alguien, ese alguien fue su hermana, pero como ha fallecido, Dalila, su sobrina, ha sido su nuevo blanco.

Por raro que pareciera, ningún humano se había percatado de la presencia de la torre. Todos fueron al “ViveRo Bar” y se encontraron con Manuel.
Venecia: Manuel ¿Has visto esa torre?
Manuel: ¿Cuál torre?
Venecia le indicó la torre, pero Manuel no veía nada. Ahí se dio cuenta porque ningún humano se había dado cuenta de la torre, solo los seres con mayor percepción podían verla, y eso explicaba porque ellos la notaban y Manuel no.
Venecia les dijo que ella se ocuparía del asunto de la torre, y que no perdieran de vista a sus misiones. Luna y Sol fueron directo a la casa de Ana. Cuando Ana abrió la puerta, se la veía demacrada y alcoholizada.
Ana: ¿Qué quieren ustedes? No ven que Dalila no está.
Sol: No vinimos a hablar con Dalila, queríamos hablar con usted.
Ana: Pero yo no quiero, así que ¡Chau!
Luna: Ana, por favor.
Luna juntó las manos con Sol, y ambas despidieron una luz, que iluminó por completo a Ana.
Luna: Ana, podes confiar en nosotras. Explícanos que te pasó, porque te hiciste tan oscura.
Ana: Ella fue, yo no quise odiarla, pero me algo me obligaba. -  Contaba entre lágrimas y sollozos.
 Sol: ¿Estás hablando de tu hermana?
Ana: ¡Ni se te ocurra nombrarla! ¡Ella hizo que mi vida fuera un infierno!
Luna: Ana, Trisia no te ha hecho nada. Vos sola abriste tu propia herida.
Ana: ¡No! Ella hizo que mis padres me desplazaran, que mis compañeros me despreciaran ¿Y saben que más? ¡Ella me sacó a mi novio, con el que después tuvo una hija! ¡Encima, la hija es igual a ella! Sonrisa falsa, quiere caerle bien a todos, pero por dentro es una víbora, eso te lo aseguro.
Sol: No sé qué pasó en la relación con tu hermana, pero Dalila no es lo que vos decís.
Ana: ¿No? ¡Entonces decime que es, dale!
Luna: Ella no quiso ser así, vos la obligaste. Ella es pura, igual que vos, tienen que cerrar esas grietas, curar las heridas, y ahí se van a dar cuenta de que ustedes son más parecidas de lo que creen.
Ana: ¡No, yo no soy como ella! ¡Ella es igual a su madre, y yo no soy como…! ¡¡Trisia!!
Sol: Ana, nosotras sabemos y creemos que vos sola vas a curar tus heridas, pero no lastimes, eso no ayuda.
Ana: ¿Por qué no se van, pendejas? Déjenme sola, por… favor.
Sol y Luna: Está bien. Pero una última cosa: Ana, si nada te queda, elige el amor.
En cuanto se fueron Luna y Sol, Ana comenzó a llorar como nunca lo había hecho, liberando todos los males que tenía guardados, convirtiendo el dolor en Amor.

Los humanos tienden a poseer “traumas”. Son miedos que no pudieron superar, y que los reprimen expulsando dolor. Ana y Dalila poseen traumas, pero son demasiados oscuros, tan oscuros que no pueden borrarlos ellas solas, es por eso que se necesitan la una a la otra, pero parte de esos traumas evitan que se unan. Para eso llegamos nosotros, para que todos ellos luchen contra sus propios miedos, y así poder liberarse del pasado.

Venecia se dirigió a la torre sin compañía. Cuando llegó allí, pudo percibir a una chica y a un chico, él era mayor que ella, y por lo que aparentaba él tendría 16 años. Se acercó sigilosamente para no ser vista, pero la chica gritó:
¿? : ¡Leo, allí hay alguien! ¡Veo su aura!
Venecia intentó correr, pero el tal Leo disparó una flecha, que hizo que su vestido la atrapara en el tronco de un árbol.
Leo: ¿Quién eres? ¿Sabes algo de esta torre?
Venecia: Esperen… ustedes ¿Ven la torre?
Leo: Si ¿Por qué deberíamos no verla?
Venecia: Es que los humanos… no son capaces de percibirla ¿Ustedes son humanos, verdad?
Leo: Se podría decir que sí. Pero me has desviado el tema, yo te he preguntado qué sabes de la tor…
¿? : Leo, déjala. Su aura es pura.
Leo: Pero, Paz… Está bien.
Leo liberó a Venecia de la flecha. En cuanto estuvo libre, pudo notar que Paz, esa chica joven, era ciega.
 Venecia: Espero no ser desubicada, pero ¿Tú eres ciega?
Paz: Sí, he nacido así. Con los años, me fui dando cuenta que aunque fuera ciega, podía percibir las auras de los seres vivos.
Leo: Es por eso que te ha visto sin siquiera poder ver.
Venecia: Esperen, tú me dijiste que se podrían decir que eran humanos ¿A qué te refieres?
Leo: A que somos humanos, pero desde pequeños hemos tenido habilidades que otros niños no tenían. Como mi gran puntería y velocidad…
Paz: O mi capacidad de ver sin siquiera ver.
Venecia: A ver si entiendo ¿Son humanos que tienen dones?
Paz: Si, somos un poco más superiores que otros humanos.
Venecia: Y si ustedes pueden percibir la torre, quiere decir que tienen un nivel de percepción más agudo. ¿Sus padres no les dijeron nada sobre que eran?
Leo: Nuestra madre desapareció cuando Paz nació, yo era pequeño y nuestro padre debía cuidarnos. Alguien nos perseguía, en ese momento no sabía porque, pero hoy lo he comprendido. Mi padre no pudo hacer más que fingir nuestra muerte y dejarnos en un orfanato, mientras que a él lo siguieron buscando. Nunca volvimos a saber de él.
Venecia: Lo siento, ¿Acaso no recuerdas el nombre de quién los perseguía?
Leo: Si mal no recuerdo, se llamaba algo de Justo García…
Venecia: ¡Iturbe!
Leo: Sí, ¿Cómo lo sabes?
Venecia: Yo he conocido a Justo García Iturbe. Finalmente ha fallecido hace unos años.
Leo: Nos hemos enterado. En la época de sequía, Paz pudo percibir el mal en el aire, una tarde me dijo “Lloverá muy pronto, Leo”, yo creía que era por su inocencia de niña, pero al poco tiempo comenzó a llover como no había llovido en meses.
Venecia: Sí, yo he estado en el lugar en que Justo había muerto, y luego de su muerte llovió. En fin, ¿Ustedes podrían reunirse conmigo en la semana?
Leo: No lo sé…
Paz: Claro que sí. No hace falta que nos digas donde, yo ya sé. Has dejado estela energética por donde viniste.
Venecia: Eres sorprendente Paz. Bueno, yo tengo que seguir con una misión, así que nos vemos luego.

Venecia se marchó, pero Leo y Paz se quedaron merodeando un tiempo por la torre. Si hubieran sido más atentos hubieran visto que en lo alto de ella, se encontraba un hombre y especies de almas oscuras, entre ellas estaban Ana; Joaquín, el padre de Matt; los padres de Pedro; la madre de María; y Juan, el amigo de Adrián.

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