Día 21: Las misiones están retrocediendo más
rápido de lo que avanzaron. Todos, incluida Venecia, nos estamos preocupando,
porque además de que han pasado tres semanas terrestres y hemos retrocedido
mucho, hemos descubierto que un meteorito impactará en la Tierra en unos meses,
lo cual podría significar el fin del mundo. Según los habitantes de Astronomy H, el meteorito caerá en doce
semanas terrestres, coincidiendo el día de finalización de la misión. Tenemos
sospechas de que es un mensaje de la Fuerza
Masculina Celestial que nos advierte que no hay tiempo que perder.
Venecia reunió a todos, para exponer los avances y
retrocesos de las misiones.
Venecia:
Todos han tenido un pequeño avance en sus misiones,
pero luego retrocedieron, por no saber cómo mantener ese avance. Es por eso que
los he reunido, para que todos sepamos cómo resolver los problemas de las
misiones. Empieza tú Clara.
Clara:
Bien, Matías, o como me dijo que lo llame, Matt,
tuvo un avance considerable, o eso creí.
Matt se encontraba en una de las estancias que poseía
el padre. Esa tarde había invitado a
Clara para poder conquistarla.
Matt:
¿Y qué te parece?
Clara:
¿Crees que no me di cuenta que queres hacer?
Matt:
¿De qué hablas? Yo te invité para que podamos tener
una tarde hermosa, así arreglamos nuestros problemas. No quiero que estés
enojada conmigo, bonita.
Clara:
Yo no voy a caer como todas las personas que
manipulas, Matías.
Matt:
Dos cosas: No me llames Matías, soy Matt. Y yo no
quiero “manipularte”, como decís vos, no, yo quiero pedirte perdón por tratarte
mal en la fábrica.
Clara:
Matt, pero vos no sos así…
Clara no pudo decir nada, porque en ese momento Matt le dio
un beso. Por alguna extraña razón, a Matt ese beso le pareció único, aunque él
había besado a centenares de chicas, ese beso fue mágico e inigualable.
Clara:
Matt, ¿Qué hiciste?
Matt:
¿Ves? Yo te dije que te iba a conquistar.
Clara: Si
crees que con un beso vas a conquistarme, estás mal.
Matt:
¡Uh! Sos insoportable. Te invito a una estancia, te
trato bien, te doy un beso y decís “Si crees que con un beso vas a
conquistarme, estás mal” ¿Qué más tengo que hacer para que no te quejes?
Clara:
Qué seas vos mismo, sin trucos ni estrategias.
Clara dejó a Matt con un poco de culpa, ya que dentro de
ella algo le decía que debía quedarse con él, pero otra parte la obligaba a
irse.
Venecia:
Entonces, ¿Él te besó?
Clara:
No fue un beso, porque él me lo dio sin que yo se lo
pidiera. Aunque de todos modos, él quiso disculparse conmigo, pero fue todo
parte de una estrategia para manipularme.
Venecia:
¿Estas segura que todo fue una estrategia?
Clara:
No. Cuando me besó, fue como mágico. Era como si ya
nos conociéramos ¿Me explico?
Venecia:
Sí, y muy bien. Clara, vos y Matías son almas
gemelas, como yo con Noah. Lo hablaremos luego de la reunión. En cuanto a la
misión, debes tratar de evitarlo, es la única forma de poder avanzar. Sol,
Luna, siguen ustedes.
Luna:
Dalila está cada día más agresiva.
Sol: Eso se
debe a que Ana la maltrata cada vez más. Intentamos alejarla de Dalila, pero es
imposible.
Venecia:
¿No intentaron con saber por qué Ana maltrata a
Dalila? Quizás ahí esté la solución.
Luna:
Sí, hemos intentado, y hemos descubierto que Ana era
como Pedro. Ella vivía en un pequeño pueblo, pero el padre tuvo una oportunidad
de trabajo y se instalaron en la ciudad.
Sol:
Cuando Ana fue transferida de escuela, sus
compañeros la trataban de “rara” o “salvaje”, solo por venir de un pueblo de la
provincia.
Luna:
Ella les contó a sus padres, pero no hicieron nada.
Además de ser rechazada en la escuela, Ana se sentía excluida en su propia
casa, ya que los padres se interesaban en Trisia por sus buenas notas.
Sol:
El amor de los padres para con Trisia fue creciendo
tanto como caía el amor hacia Ana. Ella comenzó a llenarse de resentimiento
hacia sus compañeros, sus padres, pero principalmente hacia su hermana.
Luna:
Esto puede explicar porque Ana odia a Dalila, porque
quizás ve en Dalila a su hermana, a la que, según ella, le robó todo.
Venecia:
Investiguen a fondo el odio de Ana. Sigues tú, Flor.
Flor hubiese hablado, si no fuera porque se escucharon
ruidos ensordecedores provenientes de afuera.
Amalia:
¿Qué es eso Venecia?
Venecia:
No lo sé, vamos afuera por si esto se llega a
derrumbar.
Todos salieron corriendo, y lograron ver una especie de torre
que emergía a lo lejos. La torre tenía un color oscuro y solo los seres de luz
podían apreciar una estela de energía negativa a su alrededor.
La mayoría de los humanos piensan que la
oscuridad y el dolor puede sanar esos traumas del pasado, pero no se dan cuenta
que esos traumas solo se curan con Amor y por Amor. Descubrimos junto a Luna,
que Ana tiene heridas del pasado que aún siguen abiertas, lo mismo que le
ocurre a Dalila, pero con la diferencia que Ana creó ella sola esas heridas.
Ella comenzó abriendo esas heridas poco a poco, pero sus padres sin darse
cuenta, la abrieron aún más. Ana nunca pudo curarse de sus traumas, e intentó
adjudicarle su mal a alguien, ese alguien fue su hermana, pero como ha
fallecido, Dalila, su sobrina, ha sido su nuevo blanco.
Por raro que pareciera, ningún humano se había percatado de
la presencia de la torre. Todos fueron al “ViveRo Bar” y se encontraron con
Manuel.
Venecia:
Manuel ¿Has visto esa torre?
Manuel:
¿Cuál torre?
Venecia le indicó la torre, pero Manuel no veía nada. Ahí se
dio cuenta porque ningún humano se había dado cuenta de la torre, solo los
seres con mayor percepción podían verla, y eso explicaba porque ellos la
notaban y Manuel no.
Venecia les dijo que ella se ocuparía del asunto de la
torre, y que no perdieran de vista a sus misiones. Luna y Sol fueron directo a
la casa de Ana. Cuando Ana abrió la puerta, se la veía demacrada y
alcoholizada.
Ana:
¿Qué quieren ustedes? No ven que Dalila no está.
Sol:
No vinimos a hablar con Dalila, queríamos hablar con
usted.
Ana:
Pero yo no quiero, así que ¡Chau!
Luna:
Ana, por favor.
Luna juntó las manos con Sol, y ambas despidieron una luz,
que iluminó por completo a Ana.
Luna:
Ana, podes confiar en nosotras. Explícanos que te
pasó, porque te hiciste tan oscura.
Ana:
Ella fue, yo no quise odiarla, pero me algo me
obligaba. - Contaba entre
lágrimas y sollozos.
Sol: ¿Estás
hablando de tu hermana?
Ana:
¡Ni se te ocurra nombrarla! ¡Ella hizo que mi vida
fuera un infierno!
Luna:
Ana, Trisia no te ha hecho nada. Vos sola abriste tu
propia herida.
Ana:
¡No! Ella hizo que mis padres me desplazaran, que
mis compañeros me despreciaran ¿Y saben que más? ¡Ella me sacó a mi novio, con
el que después tuvo una hija! ¡Encima, la hija es igual a ella! Sonrisa falsa,
quiere caerle bien a todos, pero por dentro es una víbora, eso te lo aseguro.
Sol:
No sé qué pasó en la relación con tu hermana, pero
Dalila no es lo que vos decís.
Ana:
¿No? ¡Entonces decime que es, dale!
Luna:
Ella no quiso ser así, vos la obligaste. Ella es
pura, igual que vos, tienen que cerrar esas grietas, curar las heridas, y ahí
se van a dar cuenta de que ustedes son más parecidas de lo que creen.
Ana:
¡No, yo no soy como ella! ¡Ella es igual a su madre,
y yo no soy como…! ¡¡Trisia!!
Sol:
Ana, nosotras sabemos y creemos que vos sola vas a
curar tus heridas, pero no lastimes, eso no ayuda.
Ana:
¿Por qué no se van, pendejas? Déjenme sola, por…
favor.
Sol
y Luna: Está bien. Pero una última cosa: Ana, si nada te
queda, elige el amor.
En cuanto se fueron Luna y Sol, Ana comenzó a llorar como
nunca lo había hecho, liberando todos los males que tenía guardados,
convirtiendo el dolor en Amor.
Los humanos tienden a poseer “traumas”. Son
miedos que no pudieron superar, y que los reprimen expulsando dolor. Ana y
Dalila poseen traumas, pero son demasiados oscuros, tan oscuros que no pueden
borrarlos ellas solas, es por eso que se necesitan la una a la otra, pero parte
de esos traumas evitan que se unan. Para eso llegamos nosotros, para que todos
ellos luchen contra sus propios miedos, y así poder liberarse del pasado.
Venecia se dirigió a la torre sin compañía. Cuando llegó
allí, pudo percibir a una chica y a un chico, él era mayor que ella, y por lo
que aparentaba él tendría 16 años. Se acercó sigilosamente para no ser vista,
pero la chica gritó:
¿?
: ¡Leo, allí hay alguien! ¡Veo su aura!
Venecia intentó correr, pero el tal Leo disparó una flecha,
que hizo que su vestido la atrapara en el tronco de un árbol.
Leo:
¿Quién eres? ¿Sabes algo de esta torre?
Venecia:
Esperen… ustedes ¿Ven la torre?
Leo:
Si ¿Por qué deberíamos no verla?
Venecia:
Es que los humanos… no son capaces de percibirla
¿Ustedes son humanos, verdad?
Leo:
Se podría decir que sí. Pero me has desviado el
tema, yo te he preguntado qué sabes de la tor…
¿?
: Leo, déjala. Su aura es pura.
Leo:
Pero, Paz… Está bien.
Leo liberó a Venecia de la flecha. En cuanto estuvo libre,
pudo notar que Paz, esa chica joven, era ciega.
Venecia: Espero
no ser desubicada, pero ¿Tú eres ciega?
Paz:
Sí, he nacido así. Con los años, me fui dando cuenta
que aunque fuera ciega, podía percibir las auras de los seres vivos.
Leo:
Es por eso que te ha visto sin siquiera poder ver.
Venecia:
Esperen, tú me dijiste que se podrían decir que eran
humanos ¿A qué te refieres?
Leo:
A que somos humanos, pero desde pequeños hemos tenido
habilidades que otros niños no tenían. Como mi gran puntería y velocidad…
Paz:
O mi capacidad de ver sin siquiera ver.
Venecia:
A ver si entiendo ¿Son humanos que tienen dones?
Paz:
Si, somos un poco más superiores que otros humanos.
Venecia:
Y si ustedes pueden percibir la torre, quiere decir
que tienen un nivel de percepción más agudo. ¿Sus padres no les dijeron nada
sobre que eran?
Leo:
Nuestra madre desapareció cuando Paz nació, yo era
pequeño y nuestro padre debía cuidarnos. Alguien nos perseguía, en ese momento
no sabía porque, pero hoy lo he comprendido. Mi padre no pudo hacer más que
fingir nuestra muerte y dejarnos en un orfanato, mientras que a él lo siguieron
buscando. Nunca volvimos a saber de él.
Venecia:
Lo siento, ¿Acaso no recuerdas el nombre de quién los
perseguía?
Leo:
Si mal no recuerdo, se llamaba algo de Justo García…
Venecia:
¡Iturbe!
Leo:
Sí, ¿Cómo lo sabes?
Venecia:
Yo he conocido a Justo García Iturbe. Finalmente ha
fallecido hace unos años.
Leo:
Nos hemos enterado. En la época de sequía, Paz pudo
percibir el mal en el aire, una tarde me dijo “Lloverá muy pronto, Leo”, yo
creía que era por su inocencia de niña, pero al poco tiempo comenzó a llover
como no había llovido en meses.
Venecia:
Sí, yo he estado en el lugar en que Justo había
muerto, y luego de su muerte llovió. En fin, ¿Ustedes podrían reunirse conmigo
en la semana?
Leo:
No lo sé…
Paz:
Claro que sí. No hace falta que nos digas donde, yo
ya sé. Has dejado estela energética por donde viniste.
Venecia:
Eres sorprendente Paz. Bueno, yo tengo que seguir
con una misión, así que nos vemos luego.
Venecia se marchó, pero Leo y Paz se quedaron merodeando un
tiempo por la torre. Si hubieran sido más atentos hubieran visto que en lo alto
de ella, se encontraba un hombre y especies de almas oscuras, entre ellas
estaban Ana; Joaquín, el padre de Matt; los padres de Pedro; la madre de María;
y Juan, el amigo de Adrián.
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