Día 14: María y yo mejoramos sorprendentemente
luego de nuestro primer encuentro. Yo creía que ella no me iba a aceptar, y sin
embargo hoy ya somos amigas. Mistral invitó a Adrián, que fue obligado, porque
él le dijo que si no iba contaría todo sobre el asalto, Adrián no tuvo opción y
aceptó. Lamentablemente, María se interesó en Adrián.
Venecia observaba como Flor escribía su bitácora.
Últimamente, Venecia se encontraba más feliz,
todo le parecía alegre.
Flor:
Venecia, ¿Tú sabes algo de Adrián?
Venecia:
¿Por qué lo preguntas?
Flor:
Por María, se ha interesado en él y por mi parte, no
me agrada.
Venecia:
Creo que le tendrías que preguntar a Mistral. Yo no
sé mucho sobre él. Ah, por cierto, avísales a los demás que luego tenemos
reunión.
Flor:
Okay… digo está bien.
Venecia:
María te está contagiando algo parece.
Flor:
Sí jaja.
Adrián estaba harto de esperar encerrado a Mistral.
Adrián:
Este chabón me tiene podrido, yo me las tomo, que
deje de romper.
Mistral:
¿A dónde vas?
Adrián:
Chabón, me tenes acá encerrado, no sé si sos raro o
que, si me queres matar o algo. Pero me voy, y no me vengas a buscar porque te
voy a llenar de plomo.
Mistral:
Disculpa, pero podes ser más claro, no te entiendo.
Adrián:
Mira, si no queres entender, no entiendas, pero no
me busques más chabón, ¡Córtala!
Mistral:
Adrián, yo lo único que quiero hacer es ayudarte.
Adrián:
¿Yo te pedí ayuda? ¡No! Deja de joder.
Adrián salió del departamento, enojado. Mientras tanto,
Mistral se lamentaba por no avanzar en su misión.
Adrián se encontró en la puerta con María. Ella, ilusionada
y enamorada, le dijo:
María:
¿Vivís acá?
Adrián:
¿Te conozco?
María:
Vos a mí no, pero yo a vos sí. Sos el amigo de
Mistral.
Adrián:
Me alegro que me conozcas, pero yo no soy ningún
amigo de Mistral. Chau.
María:
Espera, me preguntaba si querías tomar algo.
Adrián:
Mira, yo no creo que vos no seas linda, pero no me
calentas.
María:
Pero… yo…
María se quedó llorando en la puerta, mientras Adrián se
marchaba a su pueblo. Luego de unos momentos, Flor llegó y encontró llorando a
María.
Flor:
¿Qué pasa, María?
María:
Soy una tarada, no sé porque te hice caso en comer,
ahora estoy hecha una vaca y Adrián nunca se va enamorar de mí. Matate, Flor.
Flor:
Pero, María, yo te estoy ayudando, yo te dije que
Adrián no era para vos…
María:
¡Cállate idiota! Por hacerte caso, el chico del que
estaba enamorada me dijo “Pero no me calentas”, ¿Sabes que quiere decir eso?
Que no le parezco linda. Yo sabía que tenía que seguir siendo como Azul.
Flor:
María, pero no tenes que maltratarte así, vos sos
hermosa como sos.
María:
Ya me di cuenta lo que pasa acá. Vos queres quedarte
con Adrián, y por eso me haces engordar para que el me rechacé. Pero, la
amistad o lo que teníamos ¡Murió!
Flor:
María, por favor, no hagas esto…
María:
No, la que hizo esto fuiste vos, vos destruiste todo
¡Vos destrozaste lo nuestro! No te quiero ver nunca más en mi vida.
Flor quedó perpleja, como en su primer encuentro.
Algunos humanos creen que se curan del dolor,
causando más dolor, pero no es así. El dolor solo causa dolor, no cura, solo
lastima. María creía que lastimándome podría curarse, pero se equivocó. Lo
único que puede curarla es el Amor. No es necesario que el Amor venga de una
pareja, puede venir de un amigo, de un padre, de un hijo. María no tiene Amor
ni de padre y no tiene hijos, pero yo, como amiga, le di Amor, y ella lo
aceptó. Pero, el dolor que le causó Adrián fue más grande que el Amor que yo le
di. Quizás el dolor de María sea originado en un amor perdido, ya sea el de un
padre o el de un abuelo. Lo único que sé es que ese dolor se curará con más
Amor.
El grupo ya se encontraba en la habitación, junto a Venecia.
Venecia:
Los cite porque he notado que todos han tenido un
retroceso, y algunos se han frustrado. Por eso he invitado a unos amigos a la
reunión. Manuel, Maia, Devi, Joaquín, pasen.
Detrás de las mismas telas de dónde apareció Venecia la
primera vez, salieron estos cuatro jóvenes.
Venecia:
Ellos fueron parte de la primera misión de rescate.
Maia agredía todos los días a Manuel, son como Dalila y Pedro. Devi y Joaquín
eran los seres de luz que ayudaron a los humanos.
Manuel:
Hola, yo soy Manuel. ¿Quién está ayudando a Pedro?
Amalia:
Yo.
Manuel:
Te voy a dar un consejo. Presiónalo, hártalo,
llévalo hasta un grado de presión en el que deba hacerte caso. Es un método
efectivo.
Amalia:
Gracias, pero Pedro no me registra, y la última vez
que lo vi, me negaba.
Manuel:
Llévalo hasta el hartazgo, en ese momento se dará
cuenta que en verdad, eres real.
Amalia:
Lo emplearé, gracias por ayudarme.
Venecia:
Sol y Luna, luego de la reunión necesito que se
queden, para una misión especial. Por otro lado, Maia también quiere darles un
consejo.
Maia:
Dalila causa dolor porque antes se lo causaron a
ella. Tienen que averiguar que causó eso, y sacarlo de la vida de ella. Ámbar
hizo eso conmigo, me hizo ver que por más dolor que cause, no va a llenar ese
vacío, y les aseguro que de una u otra forma, ella se va a curar.
Sol:
Intentamos decírselo, pero no resulta.
Luna:
Es verdad, siempre nos termina insultando.
Maia:
Entonces intenten con hechos y no con palabras.
Sol:
Gracias Maia, nos ayudas mucho con tus consejos.
Luna:
Vamos a ponerlo en práctica, quizás Dalila dejé de agredir.
Maia:
Bueno, chabonas, dejen de agradecerme que voy a enojar.
Venecia:
Bien, ¿alguien quiere hacer alguna pregunta?
Clara:
Yo, pero a ti, ¿Podría venir Noah? Quizás si le pido
consejo me resulte más efectivo.
Venecia:
En otra ocasión, quizás. Bueno, nadie tiene nada más
que decir. Se pueden retirar.
Una vez que los demás se retiraron, Venecia se acercó a
Devi, Joaquín, Sol y Luna.
Venecia: Bien,
Sol, Luna seguramente ya saben porque les dije que se quedaran. Devi tenía lo
mismo que ustedes, ella puede ver el futuro, tal como lo hiciste tú primera,
Luna, y luego lo hiciste tú Sol. Suponemos que esto sucede porque ustedes
provienen de un planeta en donde las constelaciones tienen que ver mucho.
Quizás las diferentes alineaciones de estrellas hacen que ustedes puedan ver el
futuro.
Luna:
Pero, Venecia, solo fueron palabras al azar, no
significan nada.
Venecia:
Estás equivocada, “Rulos de amor” significa el amor
que siente Mistral por Maia.
Sol:
¿Y cómo puedes estar tan segura?
Venecia:
Son simples deducciones, los “Rulos” hacen
referencia a Maia, ya que es la única con rulos. Y “amor” hace referencia al
enamoramiento que siente alguien por Maia, y lo más acertado es Mistral.
Sol:
Es impresionante como palabras simples pueden ser
representadas.
Venecia:
Así es, la revelación “Luces coloridas” aún no
sabemos de qué se trata, es por eso que he traído a Devi y a Joaquín.
Devi:
Hola chicas. Venecia me hizo una gran presentación,
pero no soy tan especial. Bien, ¿no recuerdan nada, quizás algo que ayude?
Sol:
Yo no recuerdo nada.
Luna:
Yo tampoco.
Devi:
Bueno, no importa. Venecia, ¿Cómo es eso que
explicaste de las estrellas?
Venecia:
Las estrellas se ordenan de un modo y ahí es cuando
ellas tienen revelaciones ¿Por qué lo preguntas?
Devi:
Porque hoy a la noche podríamos probar que sucede.
Quizás tengan otra revelación. Chicas, ¿Ustedes en su planeta, no tenían algún
ritmo o algo que las conecte?
Sol:
Hay una melodía, pero no sé si sirve.
Sol comenzó a tocar una melodía armoniosa con un extraño
instrumento que llevaba siempre. De repente, ella lo soltó y, junto a Luna,
comenzaron a decir palabras extrañas. Entre ellas estaban “Lágrima de amor”,
“Ana, la olvidada”, “Náufragos en su propia isla”, “El cielo necesita
estrellas”, “Caída inminente”, “Autores de su obra” y “Herida abierta”. Luego
de unos momentos, ellas cayeron rendidas y, Joaquín y Venecia lograron
atraparlas.
Devi: Eso
fue muy extraño. Tienen un nivel de videncia más grande que el mío.
Venecia:
¿Han anotado todas las frases?
Joaquín:
Sí, pero a simple vista, ninguna tiene relación.
Venecia:
Luego las analizaremos, ellas necesitan descansar.
Hay veces que el Amor no puede curar tanto
dolor, no porque el Amor sea débil, sino porque ese dolor es mucho más grande.
María es un ejemplo de dolor: Sufre por no ser igual a Azul, teme que nadie la
ame, pero yo le demostré que ella no tenía que ser así. Poco a poco fue
aceptándose como es, pero cuando Adrián tocó la herida, el dolor volvió a
surgir como la primera vez. He comprendido que ellos se alimentan de Amor y
dolor, a la vez, y en algunas ocasiones, el dolor opaca al Amor, y eso los
oscurece. Por eso, nosotros decidimos que si ellos quieren alimentarse con
dolor, nosotros los llenaremos de Amor, el suficiente como para eliminar el
daño que les causaron esos traumas.
Sol corrió apresurada hacia Venecia, que se encontraba en la
panadería de Ángel y Belén.
Sol:
¡Venecia! ¡Venecia!
Venecia:
¿Qué ocurre?
Sol:
Descifre que significa “Caída inminente”. Anuncia
una catástrofe.
Venecia:
¿A qué te refieres?
Sol:
“Caída inminente” habla sobre un meteorito que caerá
dentro de unos meses, me lo han informado desde Astronomy H, quizás sea
el fin del mundo.
Venecia:
¡Eso es terrible!
Venecia y Sol corrieron a alertar a los demás de un problema
que ellos no podían manejar, ya que era una complicación fuera de este mundo.
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