Día 7: Mi misión con Adrián es más difícil de
lo que había pensado. Llegué en el momento en que él iba a ser asesinado. He
interactuado con él una vez más luego de la última ocasión en que me insultó, y
sin embargo, los resultados han sido los mismos.
Me he dado cuenta que nuestras misiones las
creíamos fáciles o no tanto, y han resultado ser lo contrario. A la que mejor
le va es a Flor, que en su primer encuentro había quedado destrozada, hoy no es
amiga de María, pero está cerca. En cuanto al peor, creo que ese puesto está
siendo disputado por mí y por las gemelas. Adrián no quiere que lo ayude y
Dalila no desciende sus agresiones contra Pedro, y ahora quiere empezar a
agredir a Sol. Espero que nuestras misiones mejoren, no obstante, Venecia ha
estado muy rara y por momentos algo severa, pero luego se disculpa y es la
Venecia angelical de siempre. Mi estadía en la Tierra recién comienza y ya se
está haciendo agobiante.
Mistral estaba escribiendo su bitácora, cuando entró a la
habitación Clara.
Clara:
Ha vuelto a ocurrir.
Mistral:
¿Lo has comprobado? No creo que sea posible, es muy
raro.
Clara:
No lo he visto yo sola, estaban conmigo Belén y
Venecia. Ella salió corriendo luego de que Sol lo hiciera.
Mistral:
¿Qué ha dicho ahora? ¿Ha coincidido todo?
Clara:
No estamos del todo seguros, pero esta vez dijo algo
extraño.
Mistral:
¿Qué ha dicho? ¿Fue algo importante?
Clara:
Dijo: “Las almas
van y vienen, pero siempre, en algún punto se unen. Algunos los llaman Destino,
otros Uniones, nosotros los seres avanzados, los llamamos “Encuentros
inesperados”. Son esos encuentros en el que las almas se unen, a veces sin
saberlo, pero perciben cuando su alma gemela está cerca… Noah, ya lo siente”.
Venecia se puso pálida y salió corriendo, pero por alguna extraña razón, siento
que el nombre “Noah” es el producto de eso.
Mistral:
Ese nombre… ¡Ya recuerdo! Noah es el que vive en “El
Arca”. Me lo ha dicho… ummh… nadie.
Clara:
¿Quién te lo ha dicho? Espera… ¿no tendrá que ver
con “Rulos de amor”?
Mistral:
No, no, no tiene nada que ver. Dejémoslo ahí.
Entonces las revelaciones son: “Rulos de amor”,
“Luces coloridas”, “Encuentros inesperados”, “Curar y ser curado” y “Noah, el
imposible”.
Clara: Algunas
están claras, y otras aún no tenemos ni sospechas.
Venecia titubeaba en entrar al “ViveRo Bar”, pero inesperadamente,
un chico salió y ella no tuvo tiempo de
escapar. Él sorprendido, dijo:
Chico:
¿Venecia? ¿Sos vos?
Venecia:
Manuel… yo… yo he vuelto.
Venecia no pudo evitar llorar de alegría cuando ambos se
abrazaron.
Manuel:
Venecia, ¿Qué pasó? ¿Hace cuánto volviste? ¿Gopal
volvió?
Venecia:
Lamento decirte que no, he llegado hace un par de
días y no podía decidir si encontrarme con ustedes, o quedarme aquí. No sabía
si Noah aún me… amaba. Pero eso no importa ahora, he llegado aquí por la Fuerza
Femenina, me ha mandado una misión.
Manuel:
Eso quiere decir que Gopal no vino… No importa, yo
sé que él me observa desde el otro lado. En cuanto a Noah, él encontró… una
novia, se llama Marina. Lo siento.
Venecia:
Lo esperaba. Yo le había dicho que se enamorará, que
nuestro amor no se iba a romper por ningún amor humano, y eso lo tengo en alto.
Manuel:
Por cierto, ¿de qué se trata la misión?
Venecia:
No digas mucho, pero… estoy comandando un grupo. Soy
como Ian.
Manuel:
Eso es genial. Espera… por casualidad, ¿No hay un
chico llamado Mistral?
Venecia:
¿Cómo lo sabes?
Manuel:
Es porque Maia ha estado invitando a un tal Mistral,
y al parecer le cayó bien.
Venecia:
Mistral anduvo por aquí y no me ha dicho nada. Ya se
lo diré cuando lo vea. Una pregunta, ¿Devi ha vuelto?
Manuel:
Ahora no está, pero en una semana debe volver. Pasa,
todos estarán contentos de verte.
Venecia:
Es que yo tenía que irme… Bueno, solo un momento.
Manuel
acompaño a Venecia, y gritó “Ey, ¿hay alguien?” y Maia salió detrás del jardín
trasero, en cuanto la vio, corrió hacia ella, abrazándola.
Maia: Chabona,
volviste ¿Viniste sola? – Aunque Maia no quería preguntarlo
directamente, estaba preocupada por Ámbar.
Venecia: Sí, he venido sola, en
realidad me han llamado a mi sola.
Maia: ¿Qué queres decir?
Venecia: La Fuerza Femenina me
mandó una misión. Tenemos que transformar, junto a un grupo, a un conjunto de
humanos “perdidos”.
Maia: ¡Como nosotros! Estos
Dioses siempre quieren hacer bardo, loco. Si ya nos salvaron a nosotros ¿Qué más
quieren?
Venecia: Es que en esta ocasión
ellos están más cerca del abismo, y “Ellos” ya saben de ustedes, pero no es
suficiente, la maldad humana se expande más que la bondad.
Maia: ¡Y si nadie ayuda chabona!
Yo hice lo que pude con Agustina, y ella se curó. Manuel hizo bastante con
otros chicos. Azul y Franco ayudaron a chicos con problemas. Valentín ayudó a
chicos abandonados, junto a Mary y Taylor. Y Noah…
Cuando Venecia escuchó el nombre,
lágrimas abundaron su rostro. No pudo evitar llorar enfrente de Maia y
Manuel. Ellos la consolaron, pero sabía
muy bien que Noah, su Noah, ya no estaría ahí para que ambos se amaran.
¿Por qué nuestras estadías
son algo completamente diferente a lo que pensábamos? ¿Será algún factor
humano? Lo cierto es que nosotros sabemos
que esos desafíos que nos comandaron serán atravesados con ayuda de ellos, de
nuestras misiones. Me he dado cuenta que los humanos son impulsados muchas
veces por el “Amor”. Algunos curan con amor, otros utilizan el amor de uno para
dañar, pero al final, es Amor. ¿Será por
eso que nuestras misiones no quieren ser ayudados? ¿Sienten que si los
ayudamos, les demostramos AMOR? ¿Le
tendrán miedo porque el Amor cura, pero
también lastima? Lo único cierto es que todos, por una razón u otra le tememos
al Amor.
Venecia les pidió a Maia y Manuel
que no dijeran que ella había vuelto. Ellos no entendieron, pero aceptaron.
En cuanto llegó a la habitación,
Clara y Mistral la increparon.
Clara:
¿Dónde estabas? Espero que no haya tenido nada que
ver el tal “Noah”.
Venecia:
Ni tú, ni Mistral son los indicados para andar
reprochándome. Ustedes y sus misiones están pésimos. Cada momento que pasan
tratando saber que hago, sus misiones empeoran. Adrián en estos momentos podría
estar robando, o estar detenido, y tú, Mistral, no sabes que está sucediendo.
Tú, Clara, en vez de estar preocupándote por mí, deberías ocuparte de Matías,
que sigue sin trabajar, y sigue utilizando a la gente. Hagan algo por sus
misiones.
Mistral:
Pero, nosotros les dimos ayuda…
Venecia:
Están cometiendo los mismos errores que les dije que
evitaran. “¡Pobre que no me dejan ayudar! ¡No importa, investigo que hace mi
jefa!” ¡No es así, averigüen que necesitan y ayúdenlos!
Clara:
Venecia, nosotros hicimos lo que pediste,
averiguamos y se los facilitamos…
Venecia:
¡Intenten otro método, confíen su tarea a
familiares, amigos u otra cosa de ellos, pero hagan algo!
Mistral y Clara observaron cómo Venecia caía rendida, luego
de la liberación de enojo que tenía.
Clara:
Venecia, ¿estás…?
Venecia:
Sí, estoy bien. No digas nada, por favor.
Clara abrazó a Venecia, y ella harta de tanto dolor y enojo,
comenzó a llorar, cómo si las lágrimas fueran un remedio milagroso, que curaba
hasta la última gota de dolor.
Amor, ese es el factor que ayuda, pero no lastima.
Eso que fue Amor, se convirtió en dolor, y eso fue lo que los lastimó, pero no
fue el Amor. El Amor es puro y limpio, el dolor es oscuro y sucio. Venecia me
ayudó a comprender que nuestras misiones no le temen al Amor, temen que el Amor
se transforme en dolor. Ellos son como el Amor, una vez fueron puros y limpios,
pero hubo algo o alguien que los transformó y los convirtieron en oscuros y
sucios. El Amor, es algo tan frágil e irrompible, el Amor puede armar puentes,
como también los puede romper. El Amor, es eso tan mágico. El Amor ayudará a
nuestras misiones a armar puentes y destruir los caminos dolorosos.
Venecia volvió al “ViveRo Bar” esta vez decidida. Estaba por
entrar, cuando algo la detuvo por atrás, ese algo era el brazo de alguien, ese
alguien era Noah.
Noah:
Esta vez no te vas más…
Venecia:
Noah…
Ambos se unieron en un largo y profundo beso, ese beso que
de vidas pasadas, un beso en el que sus almas tuvieron un “Encuentro
inesperado”.
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